Sobre Métodos de la lluvia

Readers | 11 Sep, 2014

Palabras de Julio Tupac Cabello sobre Métodos de la lluvia de Leonardo Padrón, en su presentación en la librería Books & Books de Coral Gables.

 

No por casualidad, en uno de los primeros textos de Métodos de la Lluvia, Leonardo evoca a Symborska. Justamente con un poema llamado Frontera, y que discurre, como el agua misma, sobre los falsos límites, los vientos y la indomable libertad del espíritu.

“No hay tierra prohibida para la ruta de las nubes”.

Wislawa Symborska era una poeta polaca que vivió de la fuga, e hizo de ella un viaje de libertad. Y en estos tiempos en los que la venezolanidad ha sido tan cruelmente invitada a abandonar sus nidos, los más recientes poemas de Leonardo descubren que hay en esa excecración -para paradoja de los esbirros- también un viaje, no sólo al dolor y a la soledad, sino a la inacabada universalidad del espíritu.

El Leonardo Padrón de Métodos de la lluvia es el mismo de siempre y es a la vez uno distinto. Sigue siendo ese lírico declarante del amor y el enamoramiento. Ese cultor de la soberbia belleza de la mujer.

“Has llegado tan impuntualmente a mi vida, que he decidido corregir todos los relojes hacia tu posibilidad”.

Ese suspiro permanente que se asombra ante las emociones, como quien ve caer y detallar gota a gota el agua sobre la ventana.

Pero ahora otro poeta se hace prominente. Hay cierta temperatura decantada en sus últimos versos. Un tempo pausado y sin estridencias, que dice sin inseguridad versos riesgosos y abarcadores, con esa sabiduría que tan solo da el tiempo; que no se molesta en divergir, en polemizar ni en pontificar, porque si hay algo que dan los años es la aceptación de los misterios.

“El tiempo es una cena que no termina, un señor que no te quita la mirada”.

Las canas de Leonardo, para bien y para mal, han dejado de ser un guiño pícaro que simbolizaba su precocidad. Nos han quedado de esos tiempos los poemarios Balada o Boulevard, preciados y atesorados versos como canciones en antología, que proponían liras o estructuradas posturas artísticas, puntos de vista plantados, como bien le corresponde a un fundador del grupo Guaire.

En Métodos de la lluvia estamos en presencia de un poeta que se asume con una universalidad inesperada. Da un paso adelante y dice, se sale de los bordes, se ejerce, deja de cantarle a los suyos, y nos canta a todos.

En la crónica y en la telenovela, Leonardo exploró con abundancia y placidez su conocimiento sobre lo que de la poesía puede hacernos ver a muchos el mundo distinto. Quién puede olvidar que sus protagonistas olían a durazno, eran fotógrafos o llevaban su más ruda y accidentada femineidad pese a las circunstancias.

A la par, Leonardo seguía escribiendo frente a su hoja en blanco la poesía de la que habita sólo en su interior y tantos por tanto admiramos.

Recientemente, llegó otro reto. Asumir con absoluta frontalidad el ejercicio intelectual de la política. La toma de posiciones. La reflexión sesuda de lo publico.

Y como si todo se conjugara, en Métodos de la lluvia, aquella encantadora intimidad de la que hacían alarde sus versos en otra etapa, la poesía se ha vuelto universal. Su intimidad nos habla de la intimidad de todos, hispanoparlantes, venezolanos, suecos o eslavos.

“Ese ojo profundo que se asoma en la palabra nunca”.

Hay en los versos de esta obra una motivación menos apasionada. Un poeta que habla tercamente sentado desde la acera que le corresponde. Tranquilo con su acera y con las palabras que le tocan. La seducción ya no juega primero. Sino que la protagoniza en yuxtapuesto el espíritu hecho vocablo.

“Somos lo que prohibimos, y también lo que anhelamos ser”.

Un amigo me dijo una vez en una fiesta, escuchando a un malhablado criticar a Leonardo por escribir telenovelas, que en el fondo, todos queríamos ser Leonardo Padrón.

Es un intelectual que lleva la densidad de la academia con una inaudita ligereza caribeña. El conocimiento en él no es polvo sino risa. Encima, es un enamorado sempiterno, que ama en público y declara sus historias con indecoro.

Quién no quisiera serlo. Pero a pesar de su extensa colección de imposibles entrevistados, es él el imposible.

Métodos de la lluvia es una obra acabada. Me atrevería a decir añosa, pues hay en ella una mirada que toma muchos kilómetros y vivencias para proferir, con tanta sencillez, tanta esencia.

Si yo fuse uno de ustedes, no solo la leería, sino que la dejaría descansar, para volver a ella varias veces. Hay en estos poemas más de un perfil, más de un ángulo, más de un peldaño de profundidad. Y no todos pueden percibirse en el primer fulgor de su lectura.

Los dejo con esta joya de la física, que pasa de líquido a gaseoso, y que siempre vuelve con la lluvia.

Gracias

 

Miami, martes 9 de septiembre de 2014

 

JULIO TUPAC CABELLO reside en Miami desde hace 13 años, cuando vino transitoriamente y sin saber que le sería cuesta arriba regresar. Ha visto crecer esta ciudad y llenarse de sus compatriotas, y ha disfrutado a distancia del maravilloso fenómeno editorial que se ha fraguada en Venezuela.: mientras la realidad se hunde, los escritores la salvan. Periodista y creativo, Julio Tupac no hace sino escribir: para ganarse la vida y como vicio. Fundador de Tal Cual, ganador de un premio Emmy, egresado de la UCV y de la Universidad de Bristol, Inglaterra, actualmente se desempeña como Director Creativo de Telemundo Networks. En el año 2012 publicó on line la novela breve La casa del suizo, y en 2013 el poeamrio Imágenes del abandono, con la editorial El Pez soluble. En la actualidad trabaja en su próxima obra y publica en el blog Metamorfosis, de El Universal.com

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